LA BIBLIA PARA TODOS

Una propuesta para compartir la riqueza y la fuerza de la Palabra de Dios en nuestra historia personal y comunitaria

Dios nos ha dado un patrimonio para todos: SU PALABRA

Quito,

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"Que la Palabra de Cristo habite entre ustedes con toda su riqueza" (Col 3,16)
ALGUNOS ELEMENTOS SOBRE LA VERDAD BIBLICA
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La verdad de la Biblia

1. La palabra "verdad" y su significado

La palabra "verdad" hay que entenderla en el ámbito bíblico y no en el de la filosofía griega. Su significado hay que buscarlo en consonancia con todo el sentido que tienen en la Biblia los términos tm,a, ('emet = firmeza, fidelidad, verdad) o alhqeia: fidelidad, seguridad, y también verdad, revelación.

En el AT se subraya más la fidelidad divina; pero también, sobre todo a partir del exilio, se trata de la revelación. Conocer la verdad es conocer el designio de Dios sobre los hombres (cf. Dn 10,21). Verdad es sinónimo de sabiduría (cf. Prov 23,23; Sir 4,24-25.28).

En el judaísmo y en el NT la verdad equivale a la revelación, el mensaje de la salvación. Es la noti-ficación de la salvación y la fuerza para alcanzarla. Véase: Ef 1,13; 1Tim 2,3-4; Jn 1,17; 14,6.

En esta misma línea lo entiende el Vaticano II (cf. DV 2; 7; 8; 11; 24). Por lo tanto, la verdad de la Escritura es la verdad de la revelación que se relaciona siempre con la salvación de las personas. La autén-tica concepción cristiana de la ver-dad responde plenamente a las preocupaciones y tendencias más nobles del mundo contemporáneo. La verdad cristiana no es algo teórico, sino la revelación personal de Dios que se realiza en la historia; que forma creyentes auténticos y comprometidos, hombres que vivan su fe, que tienen como tarea la acción. La verdad cristiana no es un objeto de pura contemplación intelectual, sino el principio fundamental de la moral cristiana, de la transformación y de la renova-ción de la persona.

En la DV 11se subrayan algunos puntos:
- Se pasa el énfasis de "inerrancia" a "verdad"; de lo que no contiene la Biblia: error, a lo que sí contiene: verdad.
- Se especifica el tipo de verdad: "verdad... en orden a nuestra salvación":
* No se trata ni de las verdades, aun religiosas (en plural), sino de la Verdad (singular) en orden a nuestra salvación presente en toda la S. Escritura.
* Tampoco se trata de la verdad filosófica, ni de la verdad histórica (exactitud con relación a lo acontecido en el pasado), o de la verdad lógica (la proposición formal). Ni mucho menos se refiere a la información de costumbres y concep-ciones de la época, que son sólo un medio para expresar la verdad específica.
- Sí se trata de la verdad de la revelación y de la salvación. Es cierto que Dios se ha revelado en la historia, pero esta historia ha sido narrada no para instruirnos sobre los sucesos en sí, sino sobre el sentido que guardan en la historia de la salvación.
- La Escritura no enseña errores por lo que toca a nuestra salvación. En ella pueden haber inexactitudes o errores geográficos, históricos, científicos (y de hecho los hay), pero no pueden darse errores en lo que se refiere al camino que conduce a la salvación.

2. Hacia una síntesis sobre la verdad de la Biblia

1) La verdad en el contexto de la revelación (cf. DV 11)

La revelación y la fe son históricas, es decir, se fundan en hechos, en aconte-cimientos. Dios se reve-la en la historia y desde la historia. Pero el hagiógrafo no se fija en la materialidad de los hechos brutos, sino en su relación a la historia salvífica, al significado del acontecimiento. La Biblia es la memoria escrita de la historia de la salvación. Supone la realidad de los hechos, aunque no hayan acontecido necesaria-mente de la forma en que vienen narrados.
La Biblia no es un relato "neutral" o "desapasionado", sino que es la valiente proclamación de fe de una comunidad, testimoniada por unos individuos con-cretos, los hagiógrafos, inspirados por el Espíritu Santo. Es cierto, esa proclama-ción no es un invento, sino que se apoya en la historia interpretada, tiene su fundamento en la revelación que Dios hace en la historia.

2) Carácter progresivo de la revelación (cf. DV 2-4; 15)

Hay una dinamicidad y pedagogía en la revelación. Dios se ha revelado progresiva y paulatinamen-te. Poco a poco nos ha ido mostrando su misterio, nos ha ido dando a conocer sus exigencias, nos ha ido señalando nuestra vocación. En Cristo la Revelación ha llegado a su culminación. Sin embargo, la Iglesia camina hacia la plenitud de la verdad, trata cada vez de ir comprendién-dola más profundamente (cf. DV 8).
Los elementos imperfectos y transitorios del AT (cf. DV 15) reflejan el carácter progresivo de la re-velación. La verdad plena se va descubriendo a la luz de Cristo, Mediador y Plenitud de toda revelación.

El conocimiento de las verdades reveladas, tanto en el ámbito de la fe, como de la moral, ha sido progresivo. Ejemplos:

- El concepto de Dios fue evolucionando y progresando. Los antepasados de los patriarcas eran politeístas (cf. Jos 24,2); poco a poco se fue llegando al enoteísmo (adoración de un dios, entre muchos, cf. Ex 20,2-3) y, finalmente, en la época del exilio babilónico, con el Deuteroisaías, se tiene la aceptación clara del monoteísmo teórico, mostrando que los ídolos son nada (cf. Is 41,21-29; 43,8-13; 44,7-11). Y luego será Jesús quien nos revele el misterio personal de Dios, hablándonos de su Padre y del Espíritu (cf. Jn 14,6-31).

- La fe en la "vida eterna", en la "retribución de ultratumba", en la "resurrección" e "inmortalidad" se da hasta los ss. II-I a.C. (cf. Dn 12,1-2, 2 Mac 7,9; 12,38-46; 14,46; Sab 2,21-3,12; 4,7-5,23). Antes no exis-tía esta creencia, y por eso el modo de ver o juzgar unas realidades es diverso en los siglos anteriores y en los posteriores.

- La ley del talión (cf. Ex 21,24) constituyó, en su momento, un avance con relación a la venganza desme-dida que generaba injusticia. Jesús vendrá a superar la misma ley del talión (cf. Mt 5,38-42). En ese mis-mo capítulo de Mateo encontramos otras cinco antítesis que contraponen la ley antigua y la nueva ley. Hay un progreso radical en las exigencias morales propuestas por Jesús.

3) Contenido y unidad de toda la Escritura: Véase DV 12

La verdad reside en la totalidad, no en los textos aislados. Ningún texto pretende ser la única forma de ver las cosas. Hay que confrontarlos, ver su diversidad y saber enriquecernos en ella. Este es el princi-pio de la totalidad de la Escritura, que se denomina también la analogía de la Escritura. La verdad de los textos particulares hay que descifrarla en la globalidad del mensaje total del AT y NT.

4) Géneros literarios y modos de pensar (cf. DV 12)

Dios ha asumido los distintos modos de expresarse y de pensar por parte de las personas que han compuesto la Sagrada Escritura, y la verdad se presenta de distinta manera en cada género literario. Olvi-dar este aspecto es, en el fondo, negar el realismo de la ley de la Encarnación, es caer en el fundamenta-lismo que, negando la realidad humana de la Palabra de Dios en la Escritura, conduce a una interpretación literalista, prescindiendo de la intención del hagiógrafo, y fijándose sólo en la literalidad del texto.

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